Soy Luana
Hija de Dios, mamá y esposa.
Mi vida está sostenida por la fe, la familia y el deseo de amar y servir a los demás.
Durante mi propio camino he descubierto que nada externo puede llenar nuestro vacío. La única respuesta a ese vacío es Dios.
Cuando volvemos a recuperar nuestra relación personal con Él (de Padre a Hijo y de Hijo a Padre) Él se encarga del resto; hasta transformar por completo nuestra vida y nuestro corazón.
Soy testigo vivo de ello.
Y desde mi propia experiencia, comparto contigo, con todo mi amor, y como una hermana en el camino, este espacio. Con el propósito de caminar juntos/as.
Para demostrarte que, cuando permitimos que Dios entre de nuevo en nuestras vidas, lo que parecía perdido empieza a restaurarse.
Con amor, tu hermana, Luana.

