Si el vacío es espiritual, la respuesta también lo es.
El vacío apareció porque algo esencial se rompió: tu conexión con Dios.
Y lo espiritual no se resuelve desde el ámbito físico, mental ni emocional. Solo se restaura desde el ámbito espiritual: volviendo a Dios.
¿Cómo lo hacemos?
El proceso consta de tres niveles:
Claridad
Primero ordenamos lo que está desordenado dentro de ti. Aquello que te ha ido alejando de tu esencia.Saliendo del ruido y la distracción.
Detectando las fuentes de confusión en tu vida.
Comprendiendo qué está afectando tu paz.
Ordenando tu vida desde dentro.
Pasando de la confusión a decisiones coherentes.
2. Discernimiento
El orden te da discernimiento y claridad. Y la verdad libera. En esta fase empiezas a distinguir qué es tuyo y qué no. Qué es espiritual (aquello que viene de Dios) y qué no.
Desarrollas criterio propio, no dependencia. Cuando tus decisiones son coherentes, todo lo demás se alinea.3. Reconexión contigo misma/o y con Dios
Regresas a tu esencia. Tu identidad.
Y entonces, entiendes lo siguiente: “buscad primero El Reino de Dios, y todo lo demás se os dará por añadidura”.

